Una reflexión de fin de año que te ayudará a triunfar en el año nuevo

Ya estamos planificando para este año. Hemos descorchado el champán (o la sidra espumosa), hemos establecido nuestros objetivos y muchos de nosotros ya estamos empezando a trabajar en nuestras metas para los próximos doce meses. Pero antes de profundizar demasiado en el tema, es importante mirar atrás y reflexionar sobre el año pasado. Hacer un balance de lo que hemos logrado, de lo que no hemos conseguido y de dónde nos encontramos nos ayudará a afrontar mejor lo que está por venir. 

Recuerda los grandes momentos

Primero, piensa en los momentos importantes del año pasado. ¿Cuáles fueron tus mayores logros o acontecimientos? ¿Y tus mayores retos o momentos más difíciles? Seguro que hubo algunas sorpresas, así que añádelas también. Tómate un momento para anotarlo todo. Verlo todo delante de ti te ayudará a organizar tus ideas sobre lo que está por venir. También es bueno tener información escrita para poder revisarla de vez en cuando y recordar realmente lo que ha sucedido durante el año. El tiempo pasa rápido y poder reflexionar sobre lo vivido siempre es útil. 

Identifica lo que dio resultado

Una vez que hayas anotado los momentos clave del año pasado, piensa en las decisiones que tomaste durante esos momentos. ¿Qué decisiones tomaste que te llevaron a esos resultados? ¿Qué hiciste ante la adversidad que te ayudó a salir adelante? Piensa en los hábitos que desarrollaste, los límites que estableciste y los momentos en los que te sentiste mejor contigo mismo. Anota las cosas que mejor funcionaron y por qué. 

Aprende de lo que no funcionó 

No todas las decisiones que tomamos el año pasado fueron acertadas. Al fin y al cabo, mirando atrás siempre se ve todo más claro. Piensa en algunas de las cosas que no funcionaron tan bien el año pasado. Momentos en los que no alcanzaste tus objetivos,  en los que te sentiste frustrado o estancado, o en los que te quedaste sin tiempo y energía. Intenta escribirlo todo sin demasiada emoción. Culparte a ti mismo o sentirte culpable por cosas que ya han sucedido es la forma más fácil de no progresar en absoluto. Se trata simplemente de hacer balance y trazar un plan para crecer. El fracaso te lleva a donde debes ir si perfilas las prácticas adecuadas. 

Elige qué conservar y qué descartar

Con el año pasado escrito ante ti, decide qué quieres llevar contigo a este año y qué quieres dejar atrás. Quizás haya personas en tu vida que solo te agotan y no te aportan nada. Puede que sea el momento de dejar atrás esas relaciones. ¿Hay algo que hayas aprendido el año pasado que te parezca especialmente importante seguir desarrollando? Piensa en hábitos, rutinas, compromisos, personas, límites y reacciones. Anótalos también. 

Establecer intenciones para el año entrante

Ahora que ya has recopilado toda la información, es hora de planificar tu futuro. No es necesario que sea un plan detallado. Solo tiene que ser una (o varias) intenciones principales con las que quieras vivir este año. Puede ser un tema, un valor fundamental, un objetivo inminente o la priorización de varias cosas diferentes. Deja que esto sea el plan que guíe todas las pequeñas decisiones que inevitablemente tendrás que tomar. Cuando las cosas se pongan difíciles o estés en la cima del mundo, puedes volver a mirar tus propósitos y volver a centrarte en seguir adelante. Esto hará que cada victoria sea más dulce y cada reto más fácil de afrontar. 

Cuando nos tomamos el tiempo para hacer un balance de lo que ya hemos vivido, podemos desarrollar buenos hábitos y evitar repetir los mismos errores de siempre. Deja que tus experiencias vividas te guíen durante este nuevo año. Muchas veces, nuestros mejores maestros somos nosotros mismos. Es hora de que empecemos a aprender de ellos. 

Este es un Post traducido de KellerInk, Publicación Oficial de Keller Williams.

Si quieres inscribirte a nuestro Blog  PULSA AQUÍ.

Buscamos Talento

Franquicia Keller Williams

Siguiente
Siguiente

No gestiones personas, lidera equipos